Hay amores que son como el vino, se toman lentamente saboreando hasta la última gota, disfrutando su textura, mientras te embriagas con su aroma y la exquisitez de su sabor. Sin poder controlarlo, terminas locamente y sin control bajo su efecto. ¡Cuánto se disfruta!
Ay amor, eres como el vino, en la victoria te merezco y en la derrota te necesito.

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