Es un pedazo de cielo en mis manos,
un rayo de sol en mi alma dormida,
un minuto de paz que me embriaga,
es la lluvia mojada sobre el campo,
tan concreta en mi corazón que la veo,
aun sin verla siempre la siento junto a mí.
Sin tocarla la toco, sin besarla la beso,
me abriría el pecho para darle mi corazón,
si pudiera ver que late furioso por ella,
si me regalara esos soñados amaneceres,
despertar en ese su manto de ternura,
sería la persona más feliz del universo.
Seguiré soñando por todos esos días,
pidiéndole a Dios por un momento a su lado,
por una caricia de sus tiernas manos,
por un beso de sus lindos labios,
por escuchar decirme que me ama,
provocándome la mayor de mis dichas.
Y si Dios no puede concederme ese deseo,
seguiré amándola en el silencio de mi alma,
encontraré la forma en que algún día
se unan en esta vida sus ganas con las mías,
en un abrazo dulce y tan apretado nos unamos,
feliz de haberte encontrado en cuerpo y alma.
Fer Ferrer
Poeta y novelista
Poema Registrado

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