Lo que más atrae, lo que más enamora, por encima de cualquier argumento físico es la inteligencia y el don de reírse por todo.
Las cualidades de una persona son inversamente proporcionales al esfuerzo que haga por exhibirlas. Una persona que en sus actos y resultados en su vida demuestre lo talentosa e inteligente que es, es lo más sexapiloso y narcótico que existe, sin necesidad de decir una palabra, sus frutos gritan lo que su decir no alcanza.

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