Entre la brisa y la calma de un atardecer te veo a lo lejos, disfrutando del mar en calma. Me acerco a ti, sin decir media palabra, te abrazo, te volteo hacia mí y tomo tu rostro entre mis manos, fundo mi ser en tu ser, con un tierno, suave, silencioso, largo, muy largo beso.
Te beso y además veo tus ojos hermosos en lo míos, tus líneas ahora que son mías, mías han sido desde antes de cruzar nuestras miradas como esa vez primera, vez primera en el que yo te nombro y no me canso de nombrarte. Me pongo a pensar, hoy es otro día más que te veo y te digo te amo. Un simple y breve par de palabras, que una y otra vez motivan mi alma, mi ser. Mi corazón vuelve a sonreír.

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