Lo que nació como una fantasía empezó a volverse real, los días de solo pensarte, las noches soñando con tenerte dieron paso a las llamas que dormían en mi interior, en el silencio de la noche, antes de la sonrisa de un nuevo día, con tu alma casi sin aliento dijiste que me deseabas. Pero mi corazón no estaba contento, quería sentirse útil y solo me pedía poderte amar. Los miedos de un pasado hiriente no le permitieron expresar todo lo que sentía, entonces escuché su voz diciéndome; es momento de despertar. Como aquella canción que pide una oportunidad para que nuestros cuerpos se puedan encontrar, como la brisa que roza tu piel por las caricias que no te puedo dar. Quizá como aquel minuto de silencio donde nuestros corazones murmuran en secreto lo que la distancia nos pretende arrebatar.

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