Estoy escribiendo una historia de fantasía, una historia apasionada que por momentos se vuelve real. De pronto, una sonrisa curvando mis labios y ese brillo en mis ojos como si el protagonista fuese yo. Siento como el pecho se comprime, me estoy quedando sin respiración. Entonces, tímido lo veo, se esconde frente a mis ojos, es el amor.
No importa que tan intensos sean tus sueños, se habrán ido al despertar. No importa que tan lejos me lleve la imaginación, volveré tan rápido al llamado de una interrupción. Alguien me escribe, alguien me hablaba y ha captado mi atención. Palabras que se dicen, ironías que se gastan, ella es tan tierna y no es producto de mi imaginación.
Entre líneas le abro mis heridas, no sé por qué lo hago, excepto porque ella entiende lo que es el dolor. Pero la historia apenas empieza y su forma de ser ya me ha devuelto lo que creí estaba perdido. Si, esa confianza que es la base de cualquier relación. No lo sabe pero la pienso demasiado, me siento como ¿no puede ser amor?
Ya basta de ocultarlo, es tan fuerte que estamos haciendo el ridículo al negarnos lo que hace tiempo nació. ¿En qué momento pasó? Acaso eso importa si lo que se siente viene del corazón. ¿Adónde quieres llegar? Tu pregunta solo alimenta el fuego que lo inició. Acúsame de poco racional si quieres pero mi respuesta simplemente es hasta el final.
Eres mi sueño despierto, eres la fantasía que se cansó de ser irreal. Y si, es cierto que una distancia nos separa, también es cierto que un solo latido nos une. Que el tiempo no se atreva a intervenir, que sepa que entre nosotros lo mejor aún está por venir. Escucha lo que en un grito ahogado aclamo, hasta las palabras se agoten, solo espero me quede un te amo.

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