Mis días desde que volviste tú a mi lado son poesía, aunque el no tenerte junto a mí se me hacen eternos e insulsos, porque te siento en cada átomo de mi cuerpo. Por las noches le susurro a Dios verte pronto. Sin ti parezco un objeto, soy impasible, inocuo e inerte. Este sentimiento que nos arrebata el aliento y desnuda nuestras almas, no es como una estrella fugaz; porque aunque nuestros cuerpos están separados nuestros corazones están fusionados.

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