En
un corazón sin resentimientos no pueden habitar los celos. Quienes
viven con sencillez, sin complicaciones, llenan de paz su corazón. Y
cuando estamos en paz con nosotros mismos, no necesitamos poseer nada ni
a nadie para sentirnos plenos y seguros. Por mucho que nos cueste
alcanzar la paz interior, nunca será́ tan honrosa como el precio que
debemos pagar cuando dejamos que los celos controlen nuestra vida.

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