Mujer, que esta noche te me entregas, en mi lecho que te recibe desnuda, beso tus pechos de miel con la sed que me despierta el deseo, en tu boca dejo mis besos bajando a tu reino de primavera, para santificar mi lengua en tu templo. Te anudo, te tejo, te ciño, como el mimbre carnal, mientras la noche se funde al cielo te me regalas desnuda como musa y diosa. Mujer, como un regalo divino que entre suspiros y susurros, entre jadeos y sudor, danzan tus caderas al compás de mis movimientos.

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