Para la gente envidiosa es mucho más fácil difamar y crear cizaña, es mucho más fácil tergiversar y malinterpretar, para en sus fuerzas pretender dañar la vida de los demás. Que pesar tan faltos de espíritu y de amor propio. Sólo reflejan la oscuridad de su alma y la esencia venenosa de sus corazones. Pero se les olvida que quien se defiende en Dios, el Universo los defiende sin tener que mover un dedo y es por ello que más temprano que tarde, absolutamente todo se les devuelve. Por ello, es mucho más inteligente hacer caso omiso, orar por ellos para que Dios los bendiga y en su misericordia los sane de esa enfermedad y no sigan arruinando su futuro con esos actos tan denigrantes que sólo les perjudican a ellos mismos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario