sábado, 19 de abril de 2014

"HAS LLEGADO A MI VIDA"

Has llegado a mi vida y te has instalado en el ático de mi Alma. El motivo aun lo desconozco pero ya formas parte de mí. Desde el primer instante que cruzamos nuestra primeras palabras, algo inexplicable sucedió en la parte más intima y profunda de mi ser, mi corazón. Fue como reencontrarse con alguien, como reconocer a alguien que ya ha formado parte de tu vida. Desconozco en qué forma o en qué lugar. Son cosas difíciles de explicar, por no decir imposibles, ya que escapan a la razón. Lo que mi corazón grita es un susurro de palabras, es digno de ser valorado como algo especial, exclusivo, personal, como sé que es ella. Ella respira el mismo aire que yo, deslumbra ante el Sol que ilumina mis días. Brilla en la noche mientras observa la misma Luna que yo veo acariciar mi almohada y se deja empapar por las mismas gotas de lluvia. Desprende carácter, dulzura, feminidad, sensibilidad, sencillez y justo grado de locura. Irradia algo que ha conectado con lo más profundo de mí ser, una realidad que veo y siento en ella. Cualquiera creería que es alguien inalcanzable, y yo, aun sabiendo que está más cerca de ser un Ángel, no olvido que ante todo es una mujer. Cuya vida regala a sus sentidos todas esas cosas que a todos nos gustan. El olor a pan recién hecho, a tierra mojada, a hierba recién cortada, a flores, a mar, una mirada, una caricia, una sonrisa, ver llover desde la cama o nevar desde el calor de una chimenea. Nunca nada ni nadie me ha fascinado tanto. Poco importa si he llegado a conocerla personalmente o no. Poco importa si desconozco los detalles de su vida. Lo que verdaderamente importa, es lo que esta mujer es capaz de trasmitirme cuando la escucho, cuando su acento riega su garganta. Importa lo que dice sin decir. Importa lo que despierta cuando sus pestañas dan sombra a esas ventanas de su Alma. Importa lo que calla y lo que grita cuando sus ojos miran y su boca está cerrada. Importa el sentimiento que pone en cada una de las cosas que hace. Importa la sensibilidad con que su Alma capta el perfume de la vida y lo esparce como tal, allá por donde pasa o se deja ver. Brilla por sí misma, no necesita pasarelas. Es una estrella que brilla esté donde esté y haga lo que haga. Su poder de seducción me abruma y lo sabe. Gracias por formar parte de quien hoy pone estas palabras en tu regazo, por despertar inquietudes desconocidas y por ser responsable de lo que me haces sentir.


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