viernes, 18 de abril de 2014

"LA PUERTA SE CERRÓ"

Si la puerta se cerró y no hay manera de volver a abrirla, es el momento perfecto para retirarte y salir a encontrarte con la que sí se abrirá para ti. En aquella que se cerró, ya no había nada para ti, se terminó, se acabó, concluyó, pero no se acabo tu vida. De hecho, tu vida está renovándose cuando esto ocurre. Lo conocido nos acostumbra y se vuelve imán, no queremos experimentar nada nuevo porque nos parece arriesgado y temeroso. Pero no vemos que en realidad el riesgo de quedarnos atorados produce un dolor más profundo y un envejecimiento prematuro. Que alguien te diga: !ya no!, te lleva a donde alguien dirá: ¡por fin llegaste!. Que alguien te diga: ya me cansé de ti, te lleva a donde alguien dirá: te estaba esperando. Que alguien te diga: ya me hartaste, te lleva a donde alguien te reconoce, te abre los brazos y te dice: ¿dónde habías estado? ¡Eres increíble!



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