Nunca te arrepientas de haber amado como lo has hecho, de la manera y con la entrega o la intensidad que lo hiciste, nunca te arrepientas, independientemente de si el final fue o no de tu agrado, que lo que vale en una relación no está en su final, sino en lo que contuvo, lo que diste, lo que te dio. El error es enojarnos con el amor porque una relación no funcionó como se esperaba, el error es querer acabar con los rastros del amor que dimos, como un desquite, como flagelándonos por lo no obtenido. El amor entregado con autenticidad es un tesoro que te pertenece y si lo aceptas y dejas de renegar, de luchar o de tratar de desaparecerlo a la fuerza, retornará a ti, haciéndote sentir pletórico con un nuevo amor.

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