Si el día te sonríe, sonríele tu a él. Sonríe cuando hables por teléfono. La otra persona se dará cuenta. Al menos yo me alegro con tu alegría. La sonrisa es la semilla que crece en el corazón y florece en los labios. Alegría es tenerte junto a mí, alegría es besar poco a poco tus labios. ¡Alegría es amar! Recuerda que todo llega, todo pasa, no dejes nunca de sonreír, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa.

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