Me han pasado los días como años, por encima, de lado y bajo mi llanto. Entre el terror a la edad, me viene la soledad, un consejo que envía la razón lo ignora el corazón, en plena ironía encuentro la cumbre de mis osadías. Le digo todas las noches a tu fotografía; "Ojalá estuvieras aquí", por las mañanas se me revuelve la ilusión te digo "Buenos días mi amor" y en las tardes ya no soporto la trágica historia que hicimos entre el secreto, el dolor y este sentimiento y repito que ya no puedo. Sigo, mírame, aquí sigo, sin ti diciendo que todo va mejorando, fingiendo la sonrisa y llorando por dentro. Le rezo a Dios, a todos las deidades, a los espíritus y santos por ti, yo les pido por ti, les agradezco por ti, les lloro de alegría por ti, porque te cuiden, porque nada te falte, porque seas feliz aún lejos de mi. Yo te amo, entre tu inseguridad y tu locura me haces feliz, me creo pleno y nada me puede destruir, hoy se me escapa el alma entre los recuerdos y la agonía, no se puede comprender lo que contigo comparto. Los años se me pasarán y tú no vendrás, nunca seré igual, más me quedará el olor de la soledad. ¿Quién soy? ¿En donde estas? ¿Algún día tus ojos me volverán a iluminar?, ¿Nunca nos volveremos a separar?, dentro de mí dejas para una eternidad. Gracias por la lección y el tiempo, por ser inspiración y tormento, por ayudarme y matarme, por amiga y amante, por risueña y loca, por darme tu todo y casi llevarte mi todo, por mostrarme lo hermoso de la nada y lo inmenso de tu infierno, te lo agradezco, porque a pesar del dolor que tengo escondido en el pecho, durmiendo en mi sueño, latiendo en cada escrito. Gracias por ser lo que más amo aún sin estar.

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