Hay momentos en la vida que es necesario romper los esquemas de lo vivido. Momentos en los que las normas preestablecidas o establecidas, impuestas o autoimpuestas deben ser apartadas para exigirnos ser felices y poder hacer, en consecuencia, felices a los demás.
Hay épocas que reclaman y reivindican a grito de voz un cambio. Tomar decisiones es difícil, mucho, pero necesario para seguir respirando y, sobretodo, para seguir viviendo.
Sólo hay, para mí, una sola cosa peor que el miedo a tomar decisiones. La incertidumbre del no saber. La vida está compuesta de determinaciones, y junto a ellas, el hecho de ser consecuentes con nuestros actos. Forma parte, incluso, del propio aprendizaje.
Nadie dijo que el camino sería fácil. Sin duda, no lo es. Pero tod@s, absolutamente tod@s merecemos vivir siendo felices, o intentando al menos, serlo.
Las riendas de nuestras vidas las llevamos nosotr@s. A veces es necesario, durante un tiempo, dejar de pensar en los demás y ser un poco egoístas. Nos lo exige el propio guión de nuestra historia, que para eso es nuestra propia existencia.
Sólo se vive una vez, y taparnos los ojos a veces nos hace confundir más, pensando que ya pasará. El tiempo, no siempre juega a nuestro favor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario