“Miro ese cielo que tú has convertido en sublime desde que habitas en el. Agradezco al universo por conspirar a mi favor, premiándome con tu existencia en mí. Un profundo suspiro de agradecimiento se diluye en el viento y se mezcla en el aroma de cada flor. Es inevitable no sentir la sed de tu alma, la belleza de tu corazón y la nobleza de tu ser, cierro mis ojos y pinto una poesía, me siento el hombre más afortunada del mundo, al ser el dueño de tu amor allá donde estés.”
Diario de un romántico
Fer Ferrer, poeta y novelista
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