miércoles, 15 de octubre de 2014

"LA VIDA"

En ocasiones la vida nos golpea tan fuerte que decidimos quedarnos como dormidos. Es como un sedante en medio de una enfermedad, no nos cura pero ayuda a que dejemos de sentir el dolor por un rato. El problema no es quedarnos dormidos es que muchas veces no queremos despertar, y por ende, no dejamos lugar a nuestra curación. No queremos hacernos cargo de sanar nuestro corazón y nuestro cuerpo, porque para poder hacerlo hay que trabajar en las heridas. Y eso duele. Duele mucho. Por eso, a veces preferimos seguir dormidos. Al menos así, no sentimos angustia, no sentimos tristeza, no sentimos vacío. Esto sería magnífico, salvo de que en tanto permanezcamos así, no sentiremos nada. Tampoco sentiremos amor, ni felicidad, ni paz, ni la maravillosa oportunidad de estar vivos.
¡Es momento de despertar! Hay que poder sanar el corazón y el alma. Al principio dolerá un poco. Pero, si aceptamos que ese dolor es parte natural del proceso, y proyectamos un futuro sano y lleno de vida, todo será más fácil de transitar.
Siempre habrá doctores que nos ayuden. Ellos son quienes vienen con las herramientas del amor, de la paciencia, de la escucha, del respeto hacia cada una de nuestras lágrimas. Ellos son quienes estarán allí, sosteniendo nuestros recuerdos dolorosos, y abrazándonos mientras removemos en cada una de nuestras heridas. ¡Es momento de despertar! La vida es demasiado preciosa para perder el tiempo estando dormidos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario