domingo, 18 de enero de 2015

"AQUEL DOCE DE ABRIL"

Nunca olvidare aquel doce de abril, cuando te sentaste sobre mí, y mientras nos besábamos mis manos se deslizaron por debajo de tu vestido, cuando por primera vez roce tu piel y más tarde la recorrí centímetro a centímetro besándola, suave deslice mis labios contemplando tu ternura, respire entre la pureza de tu esencia y tus anhelos durante años contenidos. Yo te amaba sin saberte, había vivido tantos años para poder tenerte, pero eres ahora ese horrible y constante miedo a todo, te has convertido en una gran maestra de las excusas y los pretextos, de los no puedo, y yo estúpido de mi sólo pude amarte por siempre. A pesar de las cicatrices que ya me has ido dejando en el alma, tengo miedo a romperlo todo, no quiero hacerte daño, aunque el tuyo a mi es constante, he querido ser cura de todos los males de tu pasado, he buscado ser brisa para rozar tu delicada piel, en fin entre lo que suponía, lo que quería y lo que hacia se me van yendo los días. Pero esta todo justificado por ese magnetismo que ejercieron tus ojos, sinceramente toda tú eras un misterio, algo como prohibido y muy diferente a cualquier argumento, en ti no se aplica el ser única, porque tú vas más allá de estereotipos. Mi error fue tanto sentimiento, amarte tanto, no odiarte cuando me haces daño, no detenerme en lo que estaba sintiendo día a día, y aferrarme a ti como la mujer de mi vida, puede ser que si no hubiera sido tan yo, pero ya ves a diferencia que tu yo te amo de manera incondicional, y tu siempre con condiciones y con miedos. Aunque esos miedos hoy no ayudan ni a tu egoísmo yo te amo, no porque te recuerdo, porque tú sabes que te siento y te escribo cada día de algún momento que tuvimos juntos, te sonrió y se me va otro suspiro, al cerrar los ojos me abrazo más a una esperanza que cada vez veo más lejana.


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